martes, 18 de mayo de 2010

Antes de que te vayás, escuchá que te quiero decir esto...y no me pongás esa cara que no es un capricho. Ni empecés a gritar ni des un portazo; si, no te hagás el asombrado que siempre te vas cuando te quiero hablar.
Dejá de mirar la hora, tenés tiempo de sobra para todo lo que se te ocurra hacer menos para nosotros. ¡Pará! Ya sé que tenés que trabajar, pero que más te da. Te apoyé años porque me mentías que siendo independiente podías empezar a tener cada vez más tiempo.Claro, te olvidaste de aclarar que el tiempo era para vos solo... ¡¿y cómo carajo pretendías que te acompañara?! No, si; me imagino. No busco a alguien con quien dejar os chicos porque soy una inútil y no sé hacer nada, ¿por eso tenías que buscar a otra para andar por ahí?...¡Ah!, qué bonito, cómo me gustaría que me defendíeras así a mí...no, no es una cuestión de celos. Seguís sin entender, como siempre. No sé cómo podés decir que me querés si ni siquiera me conocés... ¡Ay sí, no la ves más, que gran sacrificio! ¿Me podés escuchar? Voy a hablar de ella todo lo que quiera, porque eso es lo que te tengo que decir:
    ya sé que ella no esté más con vos. Está conmigo.

Bueno, por fin te quedaste callado, así me dejás terminar.
Vení a buscar tus cosas a más tardar mañana .Eso quería decirte, ella se viene a vivir acá. Ahora sí, andá nomás. Dejá, cierro yo. Y dame las llaves por favor, que las voy a necesitar.

1 comentarios:

Cecilia Olguín dijo...

¡lindo, che!

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