miércoles, 19 de mayo de 2010

Antes de que te vayas quiero decirte

que extraño mi puna, la puna del alto Perú

esas sombras petisas de un sol que corona toda acción y todo espíritu.

Caras ruborizadas por el frio viento andino, ropaje de pelo,

pelo criado entre las piedras y el pastizal de altura,

ala de cóndor, sopa de verdura, gustito a coca, olorcito a pescado

rumores de quena, humildad en las miradas de ojos razgados,

alegria en la sonrisas adornadas de ese oro regalo de los dioses

hecho castigo por el blanco, corazon paciente por la presion atmosférica

aguantando el paso del tiempo en las manos y en los hombros,

pena cantada a la luna redonda y serena, llanto desahogado en la tierra,

madre único consuelo en la noche estrellada

3 comentarios:

Cecilia Olguín dijo...

¡parece qeu estuviera ahi! ¡como me gusta!

Laboratorio Medicina dijo...

Me meto a chusmear y voy leyendo de a poco.
¡Me gusta mucho! Cautiva y penetra.
Es verdad, a uno le queda la sensación de que estuvo ahí y se guarda la imagen.
Hay una frase de "Ella" que me dejó pensando, y en este caso, me atrevo a cambiar de lugar las palabras: La poesía puede abrir cabezas y cortar fronteras.
Escribo abrazos desde Buenos Aires. (julieta)

Anónimo dijo...

Che, no me acuerdo de quien era este texto. ¿Es Leo?

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